Exposiciones

Itinerantes o fijas, contundentes o livianas, volátiles o pesadas, coloridas u oscuras, las muestras y exposiciones de MACSUR están esperándote para ser contempladas y disfrutadas por todo el público.

VISITAS GUIADAS: SÁBADOS Y DOMINGOS – 18 HS. RONDAS DIARIAS A CARGO DEL PERSONAL DE SALA.

Esto no es un paisaje

Dos tópicos guiaron los contenidos de esta muestra. Por un lado, pensar el paisaje más allá de la representación plástica y por el otro, el porqué de la insistencia en la creencia que un género de reglas arbitrarias es capaz de duplicar un mundo inasible.

Hace varias décadas, los estudios culturales han retomado las discusiones sobre el paisaje, articulándolo con problemas ecológicos, culturales, técnicos y artísticos.

El término remite a lo predominantemente natural y al mismo tiempo a las maneras de ser representado o transformado, donde casi siempre, esta doble vertiente se entrelaza sin anularse. Este es uno de los tantos problemas que acarrea el tema, al mismo tiempo que sigue siendo nicho pertinente para apertura de debate y estudio.

A través del grafito, ella nos lleva en un viaje a través de paisajes sin signos de humanidad. Su obra está siempre inacabada, siempre en movimiento y siempre continua. A partir de dibujos de un determinado formato, se expande luego a formatos cada vez mayores y es capaz de realizar obras de muchos metros de extensión, en un trabajo de largo aliento y duración.

Se relaciona la obra de Mariana con el action painting de los pintores del expresionismo abstracto, lo cual es muy cierto porque si uno la ve a Mariana en su mesa de trabajo, donde hay unos papeles de gran formato, rollos incluso de diez metros que no alcanza a desplegar en su totalidad, ella comienza por atacar diversos frentes, sin esquema previo. La imagen resultante es el registro de esa acción, es casi esa fisicalidad sobre el papel. Si bien con una actitud menos vigorosa y mas meditativa que los pintores del action painting americano.

En Mariana particularmente, su estilo tiene que ver con poner el cuerpo, volcarse sobre la mesa de trabajo y continuar el dibujo que la desborda a ella misma ,incluso físicamente; como sumida en una música y rodeada por su dibujo ,como si el dibujo fuera ambiental.

Trabaja con la idea de grutas que existieron en Buenos Aires y que ahora son invisibles para la historia. Junto con las grandes reformas que cambiaron la identidad de Buenos aires a fines del siglo XIX, dejando atrás una ciudad colonial, llegaron las grutas a las plazas y parques públicos, construidas en el estilo arquitectónico de grutescos y rocallas, tan de moda en Francia en esos tiempos. Apenas un par de décadas después todas o casi todas fueron demolidas y con el tiempo olvidadas. Investigar los grutescos y rocallas en Argentina lleva a una búsqueda en la memoria y en la identidad.

Estas obras forman parte de las investigaciones que ha realizado en Japón, las cuales se complementan y sustentan con la tesis doctoral “La Montaña en las Artes; La representación de las montañas y la escultura en piedra como ofrenda”. Son el resultado de una acción interdisciplinaria, que integra el trabajo en el taller con vivencias reales en contacto directo con la naturaleza. Para ello, utiliza la piedra –material y técnica tradicional de la escultura– que complementa con el uso de la fotografía digital actual. 

Escala montañas. A su vez, las retrata en escultura. Y si bien cada montaña es distinta, todas remiten a la idea de una misma montaña imaginaria. Esta concepción de “La Montaña” se relaciona con una rica variedad de mitos y leyendas, tales como los de la montaña mágica o sagrada, en donde se simboliza aquello que actúa como puente entre el cielo y la tierra. Es una metáfora que nos indica que el camino que une lo visible y lo invisible pasa inevitablemente por nuestro mundo tangible. De esta manera, su obra ha ido derivando en una suerte de “rito” artístico - deportivo, en donde antes de cada ascensión, también esculpe una escultura en el taller para llevar hasta la cima a modo de ofrenda. Entonces, la teoría se funde con las emociones, sentimientos e interpretaciones que surgen durante la expedición. Luego, este encuentro con la inmensidad de las montañas confluye nuevamente hacia el taller en el diálogo intimo con el material escultórico, y así?, las largas ascensiones por senderos y cumbres se reflejan, a su vez, en el lento proceso de esculpir la piedra para develar las formas ocultas en su interior. 

Es similar a fotografiar un paisaje e inmortalizar un momento determinado. Pero en el caso de la escultura en piedra, al ir tallando, uno va recreando un espacio en otro espacio tridimensional. Y de esta manera, le gusta pensar que en realidad, no está representando la montaña misma, sino, el cielo que la rodea…

Arquitecto y artista visual. Su producción artística abarca todas las áreas de las artes visuales: escultura, pintura, grabado, fotografía y dibujo, investigando el uso de materiales no convencionales. 

A través de sus fotografias, Bedel exploró renovadas posibilidades expresivas de un género tradicional como es el paisaje. Bedel enfrenta al sujeto con la magnitud de la naturaleza, buscando producir un éxtasis emocional, un estado de suspensión del espíritu, que lo haga tomar conciencia de su propia pequeñez. No obstante, la representación del espacio natural nos integra, nos hace evocar nuestras propias imágenes. En sintonía con la sensibilidad romántica, sus paisajes confrontan el tiempo eterno de la naturaleza con la finitud de la existencia humana.

Su trabajo encapsula la narrativa de los horizontes, la intervención del hombre por descifrar su entorno tanto en el día como en la noche. Sus imágenes muestran el colapso del tiempo, en su trabajo ocurre lo imprevisto, lo inesperado. Reflexión y pensamiento del dialogo permanente del hombre y del lugar que habita. Un lugar que a su vez lo interpela y lo determina. 

La obra que desarrolla es una suerte de indagación permanente sobre el paisaje y sus posibilidades de representación.

Recolector minucioso y discreto de los indicios que deja lo inexplicable, el artista encuentra el modo de volcar en sus trabajos esa sensación de extravío, ese desasosiego del hombre tironeado entre su pertenencia a la naturaleza y su destino de civilización, entre su vocación de eterno y su mortalidad irredimible, entre su apetito y su pobreza. Pero estas tensiones dramáticas nunca se expresan con solemnidad en su pintura. Colores vegetales o terrosos y cierta textura orgánica, casi corporal, desplegada por espátulas y pinceles, así como la frecuente apelación a los frutos, al agua y al sol aparecen en su pintura como amables, posibles, consoladoras presencias. 

La obra de Carolina Antoniadis tiene la impronta de la nueva figuración, escuela creada por Ernesto Deira, Jorge de la Vega y Felipe Noé (con quien estudiara), adquirida en su paso por la Escuela de Bellas de Artes. 

Su obra es poesía en estado puro. Sus pinturas se deslizan por una geometría plagada de color y nueva textura, con figuras superpuestas, sobreimpresas, en las que subyace, sutil aunque clara, la insinuación de un gesto, de una parte de la imagen humana.

Se basa en la captura de lo cotidiano. Carolina, en su trabajo artístico crea mundos a través de una iconografía propia que plasma a través del dibujo y la pintura ligada a reminiscencias de momentos de la historia del arte, en especial, del fin del siglo XIX y comienzos del XX. El clima Belle Époque, décadas 1870-1910 en Europa, se extendió hacia estas latitudes del Río de la Plata. Ciudades como Buenos Aires, Rosario y Montevideo recibían el influjo de aquella atmósfera en arquitectura, arte, decoración y vestimenta.

El trabajo de José Luis Landet involucra diversos modos de operar y asimilar procesos culturales atravesados por acciones sociales, políticas e ideológicas, por medio del cual explora vestigios o desechos socioculturales. La recuperación y presentación de la obra de otros artistas, en su mayoría pintores amateur, representa un caso ideal para los objetivos del artista: recuperar,  documentar, innovar. Asi, a través de la reconstrucción y del dibujo, concebido como una forma de pensar que hace conexiones entre los conceptos adquiridos y las formas ejecutadas, el artista presenta conceptos diversos, tratando de darles una nueva forma para clasificarlos. Una forma que se acerca a una traducción cruda, primaria y orgánica de la mente.

El trabajo de José Luis Landet se manifiesta como un punto de encuentro en el que diversos modos de operación y asimilación de procesos culturales atravesados por acciones sociales, políticas e ideológicas, suceden. Revisa; entre otros, paisajes al óleo de entre 1940 y 1970 cuya factura Romántica, propia de los pintores amateur evidencia una búsqueda personal sobre la noción de paraíso, recreando un individuo apócrifo.

Retomando imágenes cotidianas como pinturas, fotografías, cartas, postales, films super 8, diapositivas, textos, revistas y libros cargadas de memoria, tiempo y uso, Landet construye nuevos objetos material y conceptualmente a partir de un análisis, registro y clasificación determinados.

Archivar, cortar, quebrar, tapar, falsificar, sumergir, fragmentar, simular, sacar de las sombras y ponerle las propias se transforman para el artista en acciones poéticas.

Es un pintor paisajista, con influencias impresionistas, y que realiza toda su obra manteniéndose al margen de las innovaciones modernistas.

La producción de Antoniadis se relaciona con la pintura de paisajes argentinos, típica de la segunda y tercera década del siglo XX.

Caracterizada por un naturalismo luminarita y por la apropiación de ciertos rasgos del lenguaje impresionista, como la mancha y el uso de colores puros.

Concentró su interés en la resolución de la atmósfera, en la fluidez del aire y la vibración del color. Problemáticas que se transformaron en el tema de sus creaciones.

Paisajista tradicional, exaltación de la luz con grandes acentos de colores luminosos, dominan paisajes de las sierras de Córdoba (San Marcos Sierras, lugar donde iba a veranear), influido por haber vivido un tiempo, sabe captar toda la grandeza del paisaje.

Nació en Buenos Aíres el 19 de noviembre de 1961. Se especializa en turismo, safaris fotográficos y docencia en fotografía desde 1992.

Para Marcelo Gurruchaga, las fotografías tomadas sólo representan en forma muy parcial y acotada la grandiosidad de este continente que contiene en sí, la grandeza de lo infinito y la angustia de la finitud.

Pintor argentino. Hijo de emigrantes italianos, en 1907 inició estudios de arquitectura en Buenos Aires. Después viajó por Europa y en 1910 decidió abandonar los estudios de arquitectura para dedicarse a la pintura. En 1911 ingresó en la academia que el pintor catalán Hermèn Anglada-Camarasa dirigía en París. Desde allí, y por influencia del maestro, viajó por España en varias ocasiones a partir de 1912, y llegó a Mallorca en 1913. La isla se convirtió, a partir de entonces, en el tema central de su obra. A partir de 1914, con motivo de la Primera Guerra Mundial, se instaló definitivamente en Mallorca, aunque mantuvo frecuentes viajes al extranjero. Fue un pintor prolífico, dibujante, acuarelista y autor de artículos sobre teoría y práctica de la pintura. En 1965 publicó Vademécum del aspirante a pintor. Influido inicialmente por Anglada-Camarasa, sus registros estilísticos y técnicos abarcan el simbolismo, el impresionismo, el luminismo o el fauvismo.

Fue religioso y docente en Córdoba –entre sus alumnos estuvo Manuel Mujica Láinez–, pero durante su larga vida Fray Guillermo Butler, uno de los artistas argentinos más importantes y particulares, fue sobre todo pintor y exitoso: estudió en Europa, participó en muchísimas exposiciones, ganó premios. Aunque contemporáneo de las vanguardias, no se dejó influenciar por ningún movimiento: en sus paisajes interiores, ingenuos y místicos se percibe cierto aire posimpresionista, pero lo que predomina es su propia mirada, parca, ensimismada y singular. La obra de Butler es, no un paisaje o un jardín determinados, sino un ambiente, es como si dijéramos un estado del mundo, un estado de ánimo; del ánimo del cielo y de la tierra.

Nació en Argentina en el año 1904. Ingresó a la Academia Nacional de Bellas Artes, egresando con el título de Profesor de Dibujo en 1928. Completó sus estudios realizando un viaje por Europa. Pintor de enfoque metafísico, refleja con cierto misterio sus temáticas predilectas, el norte argentino, el Riachuelo, puertos y barrios carenciados.

Fueron sobre todo los paisajes de montaña los que estimularon la creatividad del artista incitándolo a reformular de una manera personalísima, cada vez más compuesta de luces, la técnica de dividir los colores al punto de evaporar la imagen en preciosas evanescencias cromáticas. Con tal propósito Emilio Longoni adquirió la costumbre, prolongada hasta 1912, de pasar largos períodos en Valtellina, atraído por la grandiosa naturaleza del macizo y del glaciar de Bernina, desde entonces su motivo privilegiado de inspiración.

Durante esas estadías, en las que vivía con sencillez monástica y en contacto directo con la naturaleza, envuelto en una reflexiva soledad –“estoy en un refugio de pastores, a 2.300 metros de altura. Hace 45 días que vivo a pan y queso, extasiado por las bellezas (de la montaña)”, escribía en 1905–, Longoni se encargaba de realizar estudios y bocetos luego destinados a convertirse en cuadros en la quietud de su estudio milanés.

Fue al regreso de uno de los primeros períodos de trabajo en la montaña que realizó La pecorina malata, probablemente la más convincente de sus pinturas simbolistas, como afirma Giovanna Ginex. Con una factura filamentosa, alternada por breves pinceladas suculentas que parecen casi querer ocultar el cuidadoso planteo del dibujo, el artista compone el amplio panorama del paisaje montañés y le infunde un sentimiento de ansiosa suspensión en la belleza majestuosa y al mismo tiempo frágil de ese lugar cuyo silencio profundo parece exaltado por la presencia de la pastorcilla.

La elaboración del cuadro debió de ser larga y meditada, como se deduce de la existencia de un boceto al óleo, pintado en monocromo según la costumbre del artista, centrado sobre la figura agachada de la niña; y de un finísimo estudio en pastel de toda la composición que, sin embargo, carece del sentido de dilatada espaciosidad que distingue a la ejecución final, dictado por el estudio detallado de la luz que en leves pero netos cambios pasa de la sombra ligera del primer plano a la luminosa diafanidad de las montañas y la deslumbrante claridad de los hielos, casi un reflejo de la reverberación del sol sobre el prado.

No es casual entonces que, cuando en 1905 Vittorio Pica presentó al artista en el catálogo de la tercera exposición organizada en Buenos Aires por Ferruccio Stefani, pusiera particularmente en evidencia las cualidades de Longoni como refinado luminista: “pintor preocupado sobre todo por los complejos y arduos problemas de la luz”

Johan Erik Hedberg (n. 9 de marzo de 1767 - 9 de agosto de 1823) fue un pintor finlandés.

Hedberg nació en Estocolmo y estudió en la Real Academia Sueca de las Artes. Se casó y tuvo un hijo. Hedberg trabajó como profesor de dibujo en la Real Academia de Turku desde 1799 hasta su muerte en 1823.

La cultura escandinava conoce momentos de gloria a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX. Los países nórdicos comienzan su desarrollo político modero y económico a lo largo de este periodo. Como consecuencia de ello, se crea una cultura rica y progresista, asentada sobre las bases de una amplia y sólida burguesía, que se desarrolla fundamentalmente dentro de un ámbito geográfico al cual se le ha aplicado el término escandinavo, por extensión cultural, no solo a los países comprendidos en la península Escandinava, sino también a Dinamarca e Islandia.

Así, los países nórdicos se convirtieron en la cuna de un lenguaje pictórico, traducido en obras de extraordinaria poética, de escenas domésticas y costumbristas, paisajes de luz blanca y atardeceres tempranos. Con una marcada influencia de las corrientes europeas, pronto, estos artistas comenzaron a crear un estilo propio y de particular interpretación, mezcla de neorromanticismo, realismo, simbolismo y modernismo impresionista; en el cual se expresó su identidad nacional y regional.

La pintura paisajística nórdica, de fuerte intención descriptiva, se encuentra cargada de un equilibrio y serenidad melancólica, rayana en la tristeza; donde los deshabitados y desolados parajes nórdicos: sus lagos, fiordos y montes, se envuelven en la tenue luz polar, tamizados de colores azules y grisáceos. El paisaje es aquí, un pretexto para representar con fidelidad los elementos de la naturaleza.

En una simple mirada a las pinturas se desprende la intención de dar cuenta de las estaciones del año en el paisaje: los nevados suecos de Erik Hedberg y Torgny Dufwa, nos transportan en espacio y tiempo.

En 1961, Ernesto Deira, Rómulo Macció, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega promovieron y llevaron adelante un movimiento que transformó el arte argentino de esos tiempos: Otra Figuración.

Ellos fueron parte del cambio de paradigmas que tuvo lugar en distintos centros del arte occidental a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, y hasta entrada la década del sesenta. Se anunció el agotamiento del proceso de la pintura que se había iniciado en el Renacimiento y la concepción de la obra de arte tradicional comenzó a perder su identidad como tal. De esta forma, finalizaba el ciclo moderno del arte y se hacía efectivo el pasaje de la modernidad a la posmodernidad.

En Buenos Aires, este quiebre fue protagonizado por muchos artistas y tendencias de apertura: informalismo, arte destructivo, arte de acción, interacción con el cosmos, arte cosa, happenings, arte político y nueva figuración, que con sus propuestas llegaron a la casi extinción del concepto de obra. Se trataba de la manifestación de nuevos modelos y modos de enfocar y comprender los fenómenos artísticos. Se inauguraba así una de las décadas más convulsionadas del siglo y también la contemporaneidad para el arte.

Uno de los objetivos principales del grupo fue cuestionar la institución pintura, lo cual sólo comenzó a través de la búsqueda de una nueva imagen de los seres humanos en su contexto. Ellos conjugaron los elementos más diversos a partir de lo que Deira denominó estallido de la pintura. La actitud conceptual del grupo fue teorizada por Noé, quien habló de la visión quebrada. Según su interpretación, la visión del mundo de aquel momento debía centrarse en el término caos como objetivo explícito.

Malharro asimila del París de fin de siglo una paleta más clara y vibrante, que reverdece su academia; pero también, junto a esa técnica más aireada, aparece una cosmovisión algo híbrida, compromiso entre su formación criolla y los confusos ideales nuevos. Así Malharro, introductor del impresionismo en la Argentina, no será un impresionista ortodoxo: la ruptura del plano plástico mediante toques de color, se conjuga en él con un realismo visual que, en su temperamento algo melancólico, carece del encanto primaveral de un Monet, y que va a reflejarse en obras inspiradas en el crepúsculo y la noche.

Cromo Sapiens - 29/01/16 al 15/04/16

Estandarte - 13/05/16 al 31/07/16

Víctor Magariños D. - 26/08/16 al 27/11/16

Tesis en el Espacio - 19/12/16 al 15/01/17

Origami Modular - 19/12/16 al 08/01/17

Vecinitos - Brotecitos de esperanza - 19/12/16 al 08/01/17

Premio MACSUR 2017: Artistas Invitados - 10/03/17 al 16/04/17

Ficción Barroca - 09/06/17 al 06/08/17

Melfas. Línea Orgánica - 25/08/17 al 05/11/17

La Forma Parlante - 06/12/17 al 16/03/18

Premio MACsur 2018 - 13/04/18 al 03/06/18

Lúdica - 29/06/18 al 30/09/18

Nosotros

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SECRETARÍA DE CULTURA, EDUCACIÓN:
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Curaduría: OLGA CORREA

Es arquitecta egresada de la Universidad de Buenos Aires, con estudios avanzados en la Licenciatura en Artes de la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad y de Bellas Artes de la Universidad Nacional de la Plata. Ademas es artista visual y curadora de este museo.